
El Tango Milonguero es absoluta improvisación, no requiere de una buena memoria para recordar coreografías predeterminadas. Requiere de sensibilidad, en un abrazo estrecho, los bailarines se encuentran y se conectan para desarrollar su baile, para emprender un “viaje” lleno de emociones...simplemente.
Mónica no ha inventado un método de baile, sino que ha ordenado un esquema de aprendizaje facilitando su comprensión e incorporación sin necesidad de recordar complicadas estructuras que resultarían en un baile mecánico.
Ella brinda los elementos para que los alumnos logren sentir que el desarrollo del baile encierra -entre otras cosas- conexión con la pareja, con la música, sensibilidad para interpretar, elegancia y suavidad al bailar.
Basándose en la conexión de la pareja de baile, Mónica explica los fundamentos del tango, de ese modo el alumno inicial, sentirá desde la primer clase que es capaz de liderar o seguir -según corresponda al “lider” o al “follower”- Asimismo, el alumno avanzado, podrá sentirse más cómodo al bailar porque adquirirá elementos con los cuales enriquecerá sus conocimientos y notará que su baile se tornará mucho más suave, fluído y elegante.